—Si quieres irte, hazlo ahora —Dijo el rubio, con la espalda apoyada contra la cama. —Porque si te quedas, no voy a dejarte ir.—No quiero irme.—¿Estás segura?—Nunca he estado más segura de nada.Me miró. Sus ojos azules, oscurecidos por el deseo, recorrieron mi cuerpo con una lentitud que me hizo arder.—Acércate. —Ordenó, con una voz grave que vibraba en mi pecho.Obedecí. Hasta que estuve encima de él, tan cerca que podía sentir el calor de su cuerpo, el aroma de su colonia, la intensidad de su mirada clavada en la mía.—Desabróchame la camisa.Mis manos temblaron. Pero obedecieron.Cada botón era una rendición. Cada centímetro de piel que descubría, una conquista. Su pecho era ancho, musculoso, cubierto de un vello rubio que se oscurecía en la línea que descendía hacia su abdomen. Había cicatrices que no conocía, marcas de un pasado que no me había contado.—¿Te gusta lo que ves? —Preguntó, con una sonrisa que era un desafío.—Me encanta.—Entonces sigue.Terminé de desabrochar l
Última actualización : 2026-03-31 Leer más