El Il Lusso di Firenze no era simplemente un restaurante; era un santuario de poder tallado en piedra renacentista y cristalería de Murano.Al fondo, en la mesa más apartada y protegida por una discreta seguridad, se encontraba Maximiliano, el titán que sostenía los hilos de la multinacional más grande del sector. A su lado, su esposa, Isabella, una mujer de elegancia atemporal y mirada inteligente, observaba la llegada de la pareja con una curiosidad mal disimulada.—Alexander —dijo Maximiliano, poniéndose en pie con una sobriedad imponente—. Me sorprendió tu llamada. Y confieso que me sorprende aún más tu compañía.Alexander estrechó la mano del magnate con una firmeza que no dejaba lugar a dudas.—Maximiliano, Isabella, un placer —dijo Alexander, manteniendo una calma glacial—. Permítanme presentarles a Maya, mi novia.El silencio que siguió fue breve pero denso como el plomo. Maximiliano arqueó una ceja, sus ojos recorriendo a Maya con una mezcla de desconcierto y análisis. Él, co
Última actualización : 2026-04-19 Leer más