Con una lágrima rodando por su mejilla, Miranda buscaba tapar los huecos que su mente, declarada en huelga, le había dejado. Se encontraba completamente sola en una habitación de tono melón, bajo un cielo raso azul cielo decorado con nubes escasas y pequeñas aves cuyas alas pintadas parecían jugar con el viento.La ausencia de David le molestaba más de lo que se atrevía a admitir. Apenas había terminado de instalar todo en la habitación cuando él no tuvo tiempo ni para formular excusas; su secretaria llamó al teléfono. David se disculpó con la mirada y contestó de inmediato. Del otro lado de la línea, Jinny Lime le informó con urgencia que lo necesitaban en Iwia; uno de los inversores extranjeros había aterrizado antes de lo previsto.—Lamentablemente me tengo que ir, pero Salma, la enfermera, ya está aquí. Ella se hará cargo de todo lo que necesites —dijo David.Con una vaga mueca, Miranda asintió, aunque por dentro un fastidio sin explicación exacta comenzaba a corroerla.Cuando Sal
Última actualización : 2026-06-25 Leer más