DonnaLa camioneta se estaciona frente a la casa y el aire del rancho McKenzie nos recibe con un aroma a hogar que, por un segundo, me hace olvidar el susto en el hospital. Sin embargo, en cuanto abro la portezuela, veo que todos están afuera, esperándonos con el alma en un hilo. Las expectativas y la angustia se palpan en el ambiente.En cuanto Jake baja con dificultad, apoyándose en Roland, la estancia se llena de murmullos de alivio. Las lágrimas, que creía haber agotado en urgencias, vuelven a nublar mi vista por la pura alegría de verlos a todos a salvo.—¡Ay, mi muchacho! —la abuela Maeve es la primera en acercarse, con las manos temblorosas, tocándole el brazo a Jake como si necesitara comprobar que es de carne y hueso—. Casi me matas del susto, Jake. Dios te ha protegido, pero no me vuelvas a dar un disgusto así, que ya no tengo edad.—Estoy bien, abuela, solo un poco apaleado —responde Jake con una sonrisa pequeña, dejándose querer.—¡Gracias a Dios! —Sara se lanza de inmedia
Última atualização : 2026-07-05 Ler mais