Gemidos fuertes y desesperados atravesaron la fina pared entre mi habitación y la de mi vecino, golpeándome como un puñetazo en el estómago.—¡Ay Dios, fóllame más fuerte, papi! ¡Machaca mi coño mojado y puto! —La voz de la mujer se quejaba, aguda y entrecortada, como si estuviera a punto de romperse.Dejé escapar un gruñido frustrado y me di la vuelta entre las sábanas enredadas, tirando con fuerza de la almohada sobre mi cabeza. Era inútil. Siempre lo era. Aquellos sonidos se filtraban de todas formas, sin importar lo que hiciera.Jax, mi vecino, estaba en ello otra vez. El tipo era un completo puto, sin paños calientes. Desvergonzado como el demonio, trayendo a una chica nueva casi todos los putos días; a veces dos o tres en una sola semana, como si estuviera acumulando conquistas en una puntuación invisible. ¿Y lo peor? Las paredes de nuestro apartamento eran de papel, del tipo que dejaba escapar cada detalle sucio. Lo oía todo: el golpe rítmico de su cama contra la pared, los agu
Última atualização : 2026-04-14 Ler mais