Después de colgar, me senté junto a la ventana de piso a techo… y empecé a hacer cuentas.Bolígrafo. Papel.Cada gasto, uno por uno.Primero, la diferencia del alquiler: un millón y medio de dólares.Segundo, el uso de mis membresías en clubes de alto nivel: siendo conservadora, medio millón.Y, por último, todos los beneficios que había cubierto de mi propio bolsillo para los empleados… bonos de Navidad, actividades de equipo, comidas por horas extra… otro medio millón.El total rozaba los tres millones.Iba a hacer que esos ingratos devolvieran cada centavo.Con intereses.El lunes, a las nueve en punto, mi Maserati ya estaba estacionado en el club de golf.A través del parabrisas, podía ver a todo el equipo directivo de la empresa… esperando.Claude caminaba de un lado a otro con un traje Tom Ford impecable, el cabello perfectamente peinado. Sostenía un grueso paquete de contratos, repasando cada página una y otra vez.Lia estaba cerca, con un traje Chanel color champán, con una exp
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