Tal vez… después de casarse, encontraría la forma de equilibrarlo todo.«Estoy feliz… por muchas cosas», dijo Marcella en voz baja, mirando a Dante con unos ojos llenos de posesión. En su mente ya no había lugar para cuestionar lo correcto o lo incorrecto. Solo deseaba una cosa, estar con ese hombre, atarlo a una relación que nadie pudiera volver a interferir.Y muy pronto… eso sería una realidad.«¿No puedo saberlo?», preguntó Dante suavemente, acomodándose en el asiento. Su brazo rodeó con calidez los hombros de Marcella, atrayéndola para que se apoyara más cerca de él. La puerta del despacho estaba completamente cerrada, aislándolos del mundo exterior, de cualquiera que pudiera querer entrar. Pero a Dante no le importaba en absoluto.Marcella soltó un leve suspiro, como si eligiera con cuidado sus palabra
Última actualización : 2026-05-18 Leer más