Luana le sirvió una taza de té a Vivian, que estaba jadeando, y su amiga se la bebió de unos pocos sorbos.Le dio un toque a Luana y le dijo: —Es tan difícil, de verdad es muy difícil calmar a tu hijo. ¡No me importa, me tienes que tratar de maravilla! Llévame a cenar fuera.Luana miró a Vivian con gratitud y respondió con una sonrisa: —Está bien.Vivian definitivamente se merecía una buena recompensa; era una madrina muy responsable.Vivian arqueó una ceja y dijo entusiasmada: —Entonces tengo que pensar con mucho cuidado a dónde te voy a llevar para extorsionarte con la comida.Luana miró a los niños, que jugaban con Lego no muy lejos de allí, y su mirada se suavizó. Extendió sus dedos finos y delicados y le dio un suave toque en la frente a Vivian, diciéndole: —¿Es que no puedes hablar bien? Presta atención a tu comportamiento, ¿quieres?Vivian le hizo una mueca a Luana y se rió, diciendo: —Está bien, ya lo sé. —De repente, recordó algo, sus ojos brillaron y agarró la mano de Luana
Última actualización : 2026-05-23 Leer más