PUNTO DE VISTA DE SIENNAPerdóname, Padre, porque he pecado… y mi coño ya está empapado.Entré en el viejo confesionario de madera con el corazón latiéndome tan fuerte que lo sentía entre las piernas. La pesada cortina de terciopelo se cerró tras de mí, atrapando el aroma a roble pulido, cera de vela y algo más oscuro: incienso mezclado con lujuria pura y prohibida.La reja frente a mí era delgada, tallada con pequeñas cruces. Al otro lado, oí el suave susurro de la tela y luego su voz: baja, suave y tan profunda que me recorrió la columna vertebral como aceite tibio.«Bendígame, Padre, porque he pecado», susurré, con los muslos ya apretados bajo mi vestido corto de verano. «Ha pasado… un año desde mi última confesión».Una pausa. Entonces esa voz aterciopelada y grave respondió, tranquila pero autoritaria.«Confiesa tus pecados, hija. Dios te escucha».Dios, tal vez. Pero ahora mismo, solo podía pensar en *él*.Padre Lucian Cross.Lo había visto antes, al entrar en la iglesia: alto,
Última actualización : 2026-06-26 Leer más