Hay personas que atacan de frente. Y hay otras… Que no necesitan hacerlo. Porque entienden que el verdadero poder no está en destruir directamente, sino en exponer lo suficiente para que los demás se destruyan solos. Caricia pertenecía a ese segundo tipo. Siempre. Desde el primer momento en que cruzó la puerta, el ambiente cambió. No fue solo su presencia. Fue la forma en que ocupaba el espacio, la manera en que su mirada recorría cada detalle sin prisa, como si ya supiera exactamente lo que iba a encontrar. Y lo sabía. Eso era lo más inquietante. No improvisaba. Nunca lo hacía. La sala de reuniones, normalmente neutral, se transformó en un escenario de presión contenida. La luz parecía más fría, el silencio más pesado, el aire más denso. Nada había cambiado físicamente, pero la percepción sí. Y en ese tipo de espacios… La percepción lo es todo. Caricia no habló de inmediato. Dejó que el silencio se extendiera unos segundos más de lo necesario, lo suficiente para incomod
Última actualización : 2026-05-02 Leer más