El amanecer iluminó tímidamente la habitación del hospital. Los primeros rayos de sol apenas lograban atravesar las cortinas, creando un ambiente tranquilo y sereno. Isabella abrió los ojos lentamente. Aunque ya no sentía el agotamiento de los días anteriores, la sensación de vacío en su memoria seguía atormentándola.Permaneció varios minutos observando el techo, intentando recordar algo más que los rostros de las personas que la rodeaban. Cerró los ojos con fuerza, esperando que algún recuerdo apareciera, pero solo encontró imágenes borrosas y una fuerte presión en la cabeza.La puerta se abrió con suavidad.El doctor Ramírez entró acompañado de una neuróloga especializada en pacientes con pérdida de memoria.—Buenos días, Isabella. ¿Cómo te sientes esta mañana? —preguntó el médico con una sonrisa amable.—Físicamente mejor... pero mi cabeza sigue siendo un rompecabezas. Sé quién soy, reconozco a mi mamá y a Fernando, pero siento que me falta una parte muy importante de mi vida.La
Última actualización : 2026-07-10 Leer más