22. Ya no eres una mujer libreHazel terminó cayendo sobre el sillón, mirando a su hija como si le hubieran salido dos cabezas. Se tocó la frente, un gesto inconsciente, como si quisiera comprobar que no tuviera fiebre.—No. No puedes hablar en serio —musitó apenas audible. Su tono había vuelto a ser pálido, como si el aire le faltara.Gemma respiró profundo, se sentó junto a su madre y, por primera vez desde que se descubrió todo, tomó su mano con gentiliza.—Vamos, mamá —dijo—. Si papá no te hace feliz, si no quieres estar con él, ven conmigo —pidió en un intento de liberarla de las garras de Jeremiah—. Sé que eres muy capaz en el trabajo; juntas podemos levantar un emporio más grande que el de papá. Solo tienes que decidirte.Hazel se humedeció los labios; la propuesta de Gemma era muy tentadora. Si hablaba de talento, lo tenía. Su capacidad para negociar había llevado a las joyerías Rottman a lo más alto de la industria, pero cada uno de esos méritos se los había adjudicado Jeremi
Última actualización : 2026-08-29 Leer más