La tarde se desliza hacia la noche con una calma engañosa, porque el hospital mantiene ese ritmo constante que nunca se detiene, aunque por momentos parezca más lento, y yo sigo sentada junto a Sofi, con la vista fija en un punto indefinido, sintiendo cómo el cansancio se mezcla con una energía distinta que no desaparece, una tensión que no proviene solo de la preocupación, sino también de lo que quedó abierto entre Adrián y yo.Él habla con alguien unos metros más allá, en voz baja, con ese tono firme que utiliza cuando resuelve cosas importantes, y lo observo sin que lo note, siguiendo cada gesto, cada movimiento medido, entendiendo que su presencia en este lugar ya no responde a una obligación, sino a una decisión que sostiene con claridad.Cuando corta la llamada, vuelve hacia mí.Se detiene.—Ya está todo cubierto por ahora —dice.Asiento, sintiendo cómo esa frase libera una presión que llevaba instalada desde hace días, aunque el cuerpo todavía no termine de procesarlo del todo.
Última actualización : 2026-06-04 Leer más