C93-VISITAS PELIGROSASSantiago llevaba puesta una camisa de seda de color azul oscuro. Tenía a Antoni cargado en los brazos, mientras el bebé gorjeaba y movía las manitas con alegría.—Mira, chamaco, te voy a decir algo muy importante —le habló con voz suave—. En esta casa le vamos al América, ¿me oyes? Al América. Nada de Chivas, nada de Cruz Azul y mucho menos a esos pendejos del Atlas.Antoni soltó un pequeño gorjeo en respuesta y Santiago sonrió con ternura y orgullo.—Así me gusta, ya entendiste a la primera.Se quedó un momento perdido en el azul de los ojos de su hijo, sintiendo cómo se le apretaba el pecho.—Condenado chamaco, te me metiste muy hondo en el pecho, igualito que tu madre.En ese preciso instante, Emma entró y sonrió al ver la escena.—¿Le estás lavando el cerebro a mi hijo con tus equipos mediocres, Carrera?El capo la miró de reojo.—¿Mediocres dices? ¡Ja! El América tiene cuarenta y un títulos, güera, ¡cuarenta y uno!Emma se acercó y le acarició la mejilla al
Última actualización : 2026-08-01 Leer más