CAPÍTULO 25: VULNERABILIDAD EN EL LAGOLEYLA —No es de frío —confieso, hundiendo mis dedos en sus antebrazos, sintiendo la dureza del músculo bajo mi tacto. Estoy temblando de alivio, de deseo y de esa conexión aterradora que me empuja a perderme en él.Él me levanta con una delicadeza que contrasta con su fuerza bruta y me sienta en una repisa de piedra sumergida, quedando nuestros rostros a la misma altura. El vapor crea una cortina de intimidad absoluta; el resto del mundo, los elfos, la corona y la guerra, se sienten como una pesadilla lejana de otra vida. Krul toma un puñado de agua y lo deja caer sobre mis hombros, observando con una intensidad devoradora cómo las gotas resbalan por mi clavícula para desaparecer en el escote de mi túnica empapada.—Tu padre cree que te ha perdido, y los elfos creen que pueden comprarte como si fueras una yegua de raza —dice, su voz volviéndose un ronquido bajo y vibrante—. Pero no entienden nada. Tu cuerpo ha cambiado, Leyla. Tu aroma es más fu
Última atualização : 2026-06-10 Ler mais