Capítulo 121 —RaisaRaisa no habló durante los primeros minutos.No porque no tuviera nada que decir.Porque tenía demasiado.La dejaron sentada en una silla de metal, en una habitación subterránea del mismo edificio abandonado donde la habían llevado. No era el galpón de Dante, ni el consulado, ni su despacho con madera pulida y banderas colgadas. Era un espacio gris, frío, con una mesa delante, una luz blanca encima y dos hombres de Matías junto a la puerta.Dante estaba de pie a un costado. No la miraba como antiguo amante, tampoco como enemigo.Ivanka estaba frente a ella, sin uniforme, sin la bandeja, sin esa modestia de Martina Soler.Raisa no podía dejar de mirarla.—No puede ser —repitió, más bajo que antes.Ivanka apoyó las manos sobre el respaldo de la silla que tenía delante. No se sentó. La altura le pertenecía ahora.—Ya dijiste eso.Raisa tragó saliva. Tenía las muñecas sujetas, pero aún intentaba sostener la espalda recta. La costumbre de la dignidad era difícil de matar
Última actualización : 2026-08-20 Leer más