Iván se dirigió hacia la entrada de la habitación mientras Clara ayudaba a Anastasia a acomodarse en la silla de ruedas.—Bien, pediré que sirvan la cena.—Sí, por favor. Me estoy muriendo de hambre.Él sonrió antes de salir al pasillo. Apenas cerró la puerta, su teléfono comenzó a vibrar. Miró la pantalla. Era el doctor Miguel Cervantes.—Doctor. —contestó con afán.—Buenas tardes, señor Belmonte. Lo llamo porque acaban de llegarme los resultados de la resonancia magnética.Iván sintió que el corazón le daba un vuelco.—Dígame, doctor. ¿Cuál fue el resultado? —cuestionó ansioso. —Preferiría que lo conversáramos personalmente. Creo que será mejor explicarles todo en mi consultorio.—Como usted lo crea conveniente, doctor. —Si le parece, los espero mañana a primera hora.—De acuerdo. Allí estaremos.—Hasta mañana. —El médico se despidió y finalizó la llamada. Iván permaneció inmóvil en el pasillo, intentando descifrar la actitud del médico al hablarle. Aunque no sonaba
Última atualização : 2026-08-04 Ler mais