La carpeta de cuero color crema golpeó el escritorio de cristal con un sonido seco y definitivo.Habían pasado dieciocho horas desde que Adrián Valtieri le ofreció el acuerdo prematrimonial. Dieciocho horas de insomnio, de caminar en círculos por el lujoso departamento que Ardentis había alquilado para ella, sopesando el peso de su libertad contra la necesidad de ver a su hijo.Adrián, sentado en su silla ejecutiva en el piso treinta, no se inmutó. Levantó la vista de la pantalla de su ordenador con una lentitud que destilaba seguridad.—Mi respuesta es no —declaró Elena, apoyando ambas manos sobre la mesa, inclinándose hacia él con los ojos ardiendo de determinación—. No voy a firmar esta locura. Me niego a convertirme en tu esposa de alquiler para que puedas cerrar un trato con tus inversores japoneses.Adrián se reclinó en el asiento. No había sorpresa en sus facciones. Parecía haber anticipado exactamente esa reacción.—¿Estás segura de tu decisión, Elena? —preguntó él, entrelazan
Última actualización : 2026-08-31 Leer más