Sin ningún pudor, Chloe se entregó a su mano, balanceándose al ritmo de sus caricias, clavándole las uñas en los hombros y sintiendo cómo la exquisita tensión en su vientre se enroscaba cada vez más apretada. Al instante siguiente, Timothy la levantó, la giró y apoyó su espalda contra la pared de azulejos opuesta al cabezal de la ducha mientras ella, por instinto, rodeaba sus caderas con las piernas. Él se hundió en su interior con un empuje largo y fluido, sin apartar la mirada de la de ella ni un solo segundo. Algo pasó entre ellos en ese momento, algo tan aterrador como embriagador. En ese preciso instante, Chloe supo que había cambiado para siempre. Sin importar lo que le deparara el futuro, Timothy le había dejado su marca. Nunca había experimentado nada comparable al placer fiero y punzante de recibir a Timothy dentro de su cuerpo. Era una sensación tan intensa que equivalía a que le dieran la vuelta por completo, en cuerpo y alma. El chorro de la ducha rebotaba en la espalda
Última actualización : 2026-08-09 Leer más