Al mismo tiempo, en la última planta de un moderno edificio de oficinas revestido de cristal, situado en pleno centro de la ciudad, el ambiente era mucho más sereno, aunque cargado de una tensión silenciosa.Cassie estaba sentada en un cómodo sofá de cuero marrón, abrazando con fuerza su bolsa de tela mientras sus dedos seguían temblando levemente. A su lado, Alan Shearer permanecía sentado con la espalda recta, irradiando una presencia protectora y tranquilizadora a través de su firme mirada.La imponente puerta de madera de teca se abrió lentamente.Un hombre de mediana edad, de cabello grisáceo y vestido con un impecable traje formal de tres piezas, entró con paso seguro. Henry Wijaya, un prestigioso abogado independiente cuya reputación en los tribunales era tan legendaria como implacable, dejó su maletín de cuero sobre la mesa con un característico clic.—Buenas tardes, señor Shearer... y señorita Casandra —saludó con una voz grave y profunda que no dejaba espacio para cortesías
Última atualização : 2026-07-05 Ler mais