Robarle a Dmitri fue sorprendentemente fácil.El jefe de seguridad era un perro guardián entrenado, pero como todos los hombres en el imperio de Aleksei Volkov, compartía una debilidad letal: subestimaba a las mujeres. Había dejado su saco sobre la silla del comedor mientras tomaba un café rápido en la cocina. Me bastó con fingir un tropiezo, apoyarme en la silla y deslizar mis dedos en su bolsillo interior. El pequeño pendrive negro, el que usaba para desencriptar los servidores físicos de la mansión, ahora estaba escondido en la palma de mi mano.Pero tener la llave no servía de nada si no podía acercarme a la cerradura.El servidor principal, el que contenía las pruebas falsificadas contra mi padre y los registros contables de Irina, estaba en un pequeño cuarto refrigerado anexo al despacho de Aleksei. Un cuarto al que nadie, absolutamente nadie, entraba sin la presencia del Pakhan.Caminé por el pasillo de mármol hacia su oficina. Llevaba puesto un abrigo de seda negro, largo y an
Última atualização : 2026-07-09 Ler mais