ElyNo sé cuánto tiempo estuvimos así, con el mundo reducido al calor de su pecho contra el mío, pero en algún momento mi espalda tocó el colchón, y mis piernas se abrieron solas mientras le quitaba la camisa con una urgencia que ya no podía disimular. Él se apartó apenas lo suficiente para mirarme, con la respiración alterada y los ojos tan oscuros que sentí un tirón en el estómago.—Me dijiste que no renunciabas a mí —murmuró contra mis labios.—No estoy renunciando —susurré, aunque no pude sostenerle la mirada, porque a pesar de que mi cuerpo lo ansiaba, mi cabeza no dejaba de calcular el precio—. Pero, Tariq… no sé si deberíamos…—No me pidas que pare, Eliany.Su mirada suplicante me desarmó y, en lugar de pedirle lo que era más sensato, lo atraje a mí, disfrutando que su mano bajara por mi costado y acariciara mi muslo. Dibujó un camino con sus labios por mi cuello, jadeando, aferrado a mí. Sentí la forma en que sus dedos se cerraban en mi cintura y cómo su cuerpo respondía al m
Última atualização : 2026-08-28 Ler mais