Ethan llamó seis veces.La primera llamada se produjo a las ocho y cuarenta y siete, tres minutos después de que se cerraran las puertas del ascensor. La segunda, a las ocho y cincuenta y dos. La tercera, la cuarta y la quinta, entre las nueve y las nueve y media. Tras cuatro timbres, todas las llamadas se desviaron al buzón de voz, y nadie escuchó los mensajes.La sexta llamada fue a las diez.Nadia vio cómo se iluminaba la pantalla de su teléfono sobre la mesa de centro de Zara. Era Ethan.Tomó su copa de vino que Zara había llenado hasta el borde. Dejó que el teléfono siguiera sonando.El apartamento de Zara era pequeño y acogedor, como siempre. Era un espacio que sentía como suyo. Estaban sentados en el suelo, con la espalda apoyada en el sofá. Compartían una copa de vino. La ciudad, vista desde la ventana, bullía de actividad.Nadia no había llorado. No creía que fuera a llorar.—Háblame —dijo Zara.—Estoy bien —respondió Nadia.—Nadia —dijo Zara de nuevo.—Estoy bien —dijo Nadia
Última actualización : 2026-07-04 Leer más