Liliana MillerLo primero que noté fue el blanco.Demasiado blanco. Demasiado limpio. Demasiado silencioso.Mis párpados se sentían pesados, como si alguien hubiera colocado pesas sobre ellos durante la noche, y cuando finalmente logré abrirlos, el techo sobre mí era desconocido. No era la villa. No era Mónaco. No era el dormitorio de Grey, con la suave luz del mar y las sábanas que todavía olían a él. Aquel techo era sencillo, médico y frío.Tenía una aguja clavada en el dorso de la mano.Durante unos segundos, solo la observé, confundida por la cinta adhesiva y el delgado tubo que se extendía hacia arriba. Entonces el resto de mi cuerpo comenzó a informarme del daño, poco a poco. Dolor en la parte baja del abdomen. Debilidad en las piernas. Una sequedad incómoda en la garganta. Mi boca sabía a metal y a sueño.Giré ligeramente la cabeza y vi un monitor junto a la cama, una silla en una esquina y el borde de una cortina hospitalaria. En algún lugar más allá de la puerta, la gente se
Última actualización : 2026-10-06 Leer más