—Bien —consiguió articular él, con el cuerpo temblándole mientras aplastaba su peso contra ella, con la tela rígida de sus vaqueros actuando como una barrera cruel para el alivio que ansiaba desesperadamente. Quería perderse en ella hasta que el resto del mundo —el ex, el dolor, la distancia— simplemente dejara de existir—. Ojalá me odies lo suficiente como para ponerle fin a esto —siseó contra su piel, apretando el agarre—. Para librarme de esta maldita tortura de desearte. De no poder respirar, joder, sin pensar en ti. De odiarme a mí mismo por ser tan imbécil como para haberte dejado marchar alguna vez.Volvió a buscarle el rostro, con los ojos oscuros y desbocados, con la intención de devorarle la boca de nuevo. Pero al inclinarse, el amargor salado de una lágrima le rozó el labio, y el calor de la habitación no solo se disipó; se evaporó por completo.Derek se congeló, con el pecho agitado mientras la miraba. Los ojos de Olivia brillaban, y por su rostro trazaban caminos de plata
Última atualização : 2026-08-14 Ler mais