Pasaron tres días en la clínica. Fueron días tranquilos, casi como si el mundo de afuera se hubiera detenido. William se quedó con ella todo el tiempo que pudo. Hablaban en voz baja, almorzaban juntos y, poco a poco, los miedos de Helena empezaron a enfriarse. Cada caricia de él se sentía real, sin fantasmas de por medio. Los bebés respondieron bien al tratamiento y el susto del aborto pareció quedar atrás, gracias a que ella no se movió de la cama.El día del alta, el médico fue muy claro antes de firmar los papeles.—Helena, ha evolucionado muy bien y los gemelos también, pero no debe confiarse —dijo, mirándola fijamente—. Se va a casa con una orden estricta: reposo absoluto. Nada de esfuerzos, nada de disgustos y nada de andar caminando por ahí. Su único trabajo es descansar. Si hace un movimiento en falso o vuelve a presentar algún síntoma, regresa directamente a la clínica.William, que permanecía a un lado con los brazos cruzados, asintió.Ya lo tenía todo pensado.—No se preocu
Última actualización : 2026-08-19 Leer más