—Javier, ven, siéntate, quiero hablar sobre algo —le dijo Estefanía a su hermano esa mañana.El rostro del muchacho se puso rígido al instante y ella rió suavemente, sacudiendo una mano.—¿Por qué esa cara? —se burló al ver que Javier parecía haber sido atrapado en alguna travesura, aunque, claro, no era el caso—. No es nada malo.Ella lo llevó hasta el sofá sosteniendo su mano y lo hizo sentar a su lado.Una vez estuvieron sentados muy cerca, Estefanía sonrió dulcemente, detallando el rostro serio y apuesto del joven.No pudo evitar extender la mano y acariciar su mejilla, sorprendiéndose al sentir la sombra casi imperceptible del vello fino que empezaba a despuntar en su piel. Era evidente que se había rasurado.«Su hermanito ya se rasuraba», pensó de repente, abriendo los ojos con asombro.¿Cuándo aprendió?¿Quién le enseñó?Ella ni siquiera era capaz de hacer esas preguntas, demasiado desconcertada por aquel rostro cuyas facciones infantiles habían pasado a la historia. Su mandíbu
Última atualização : 2026-09-01 Ler mais