—Bueno… no es que sea una mala idea ni nada por el estilo. Quiero decir, casi me enojo, pero cuando dijiste que no interferirías en la entrevista sentí un poco de alivio. Pero… ¿por qué quieres que trabaje para ti de repente, sabiendo que trabajo para Sebastián? —le pregunté. ¡Despedida! Estás despedida, Aria, me recordó mi subconsciente. ¡Oh, cállate! Que no quiera verme no significa que me haya despedido… ¿verdad? —No lo sé. Para ser honesto contigo, estaría mintiendo si dijera que no sé por qué te quiero tanto. Necesito ser sincero, Aria. Quiero que trabajes conmigo porque no quiero que sigas trabajando para Sebastián. Puedo permitir que tome lo que me pertenece y lo haga suyo… pero no a ti. Mira, Aria… Se levantó de repente y se sentó a mi lado. Muy, muy cerca. Tomó mis manos entre las suyas, obligándome casi a contener la respiración. Lo miré a los ojos… y no sentí nada. Ni por su contacto, ni por su cercanía. Con Sebastián es diferente. Incluso a metros de distancia, mi cor
Última actualización : 2026-10-18 Leer más