—Me conoces, ¿verdad? Sabes lo que puedo hacer si alguien a mi alrededor desobedece una orden mía —dijo con voz peligrosa. En lugar de responder, me quedé allí, mirándolo directamente a los ojos. ¿Por qué tenía que enamorarme de un hombre frío como Sebastián? ¿Por qué no de Kelvin? Kelvin es todo lo contrario. Es bueno, dulce y encantador. Aunque he estado actuando molesta con él durante los últimos días, me entendió y aun así me trató bien. Es cariñoso y siempre piensa en mí antes que en nada. Sebastián, en cambio, es completamente diferente. ¡Es irritante! ¡Es arrogante! Es grosero, y el hecho de que quiera que yo también sea grosera con los demás no ayuda en absoluto. —Aria, sabes cuánto odio repetir, ¿verdad? —preguntó, sacándome de mis pensamientos. Esta vez hablaba con suavidad. No pude evitar mirarlo directamente a los ojos. —Te estás volviendo demasiado terca para mi gusto estos días. ¿Qué debo hacer para castigarte…? Era una afirmación, no una pregunta. Desl
Zuletzt aktualisiert : 2026-09-07 Mehr lesen