—Sí, papi —jadeó—. No puedo evitarlo. Te quiero, papi.David la besó en la boca. Era tan dulce, pensó. Ella le devolvía el beso, sin oponer resistencia alguna. Sintió que, por impensable que pareciera, podría enamorarse de ella. No solo era sexy, guapa y deseosa de sexo, sino también inteligente, divertida, dulce y amable... Introdujo su lengua en su boca y ella la succionó con avidez.Comenzó, una vez más, a penetrarla con un ritmo constante. La miró a los ojos y vio amor. ¡Ella lo amaba! ¿Cómo? ¿Cómo podía amarlo después de todo lo que le había hecho? La había descuidado. La había insultado y maltratado. ¡La había violado! Sin embargo, ella lo amaba. ¿Era ingenua? ¿Estaba loca? No podía responder a esas preguntas, pero de repente se dio cuenta de que, con sexo o sin él, la amaba más que a nada. Nunca más la descuidaría ni la maltrataría. Sabía que no debían tener una relación sexual, pero en ese momento no podía imaginar renunciar a ella. Obviamente, ella lo deseaba con ansias, y er
Última actualización : 2026-10-21 Leer más