Windy, todavía de buen humor tras la agradable cena con Vera, respondió molesta:—No llegué tan tarde. Apenas son las once. Y además, esto no es nada comparado contigo, que sueles volver mucho más tarde. ¿Por qué tú sí puedes y yo no?Davin contestó, tajante:—Las mujeres y los hombres no son iguales. Las reglas son distintas.—¡¿Cómo que no son iguales?! —Windy se encendió—. ¿Por qué siempre hay doble moral? Tú puedes ir a donde sea, ver a quien sea, volver a la hora que sea. Pero yo, solo por cenar con una compañera de trabajo, ¿me armas este escándalo? ¡Es injusto, Davin!***Y la pelea estalló otra vez. Dos personas igual de tercas, discutiendo, cada una defendiendo lo suyo.Davin, posesivo y protector, creía que, como su mujer, Windy debía cuidarse y no volver tarde. Windy, con su sentido de justicia herido, sentía que Davin aplicaba una doble moral injusta, prohibiéndole lo que él mismo hacía.La discusión se volvió cada vez más intensa. Nadie cedía. La tensión acumulada, más lo
Última atualização : 2026-08-27 Ler mais