VICENT NAVARRO: Estábamos acostados ahí, aún embriagados por lo que acabábamos de vivir. La claridad del sol empezaba a asomarse por las pocas rendijas de la ventana de la habitación y todo parecía más calmo, más certero, más nuestro.Mis dedos paseaban despacio por las hebras suaves de su cabello, y la otra mano entrelazada a sus dedos, como una forma de alianza y de que aquello... siempre debió haber sido así, mientras la mano de ella se deslizaba lentamente sobre mi pecho. Cada toque era una reafirmación silenciosa de que, por más torcida que fuera nuestra historia, seguía siendo real.—Y bien... —comencé, con la voz ronca por el cansancio y el placer—. ¿Qué dijo el médico? ¿Cómo te enteraste? Cuéntame...Ella levantó el rostro con esa sonrisa que me desarmaba por completo. Esa que me hacía olvidar cualquier mierda en el mundo.—Sentí náuseas después de un trago... y me empecé a sentir como… no sé… gordita... —dijo, riendo con un brillo divertido en los ojos. Su risa... vaya, la e
Última actualización : 2026-10-01 Leer más