Un auto se detuvo frente a un edificio alargado. Elsa soltó un suspiro. El día de hoy había sido divertido, gracioso y travieso. Todavía no podía asimilar el hecho de haber besado a Raymond apasionadamente en el cine. Por suerte, la escena de la película estaba tan ruidosa que nadie escuchó su fuerte gemido en el momento en que él le metió el dedo. La hizo venirse en menos de un minuto.—¿Estás bien? —preguntó Raymond.—Todavía no puedo creer lo que hicimos hace unas horas. ¿Cómo se te ocurrió hacer eso en público? —Elsa ladeó la cabeza.—No era para tanto. Nadie nos vio, así que todo bien. Además, sé que te gustó. —Él le dirigió una sonrisa pícara.—¿Y bien, qué tal el día de hoy? —preguntó él.—Bueno, hoy sí me sorprendiste. O sea, nunca supe que tenías esta faceta. Pensé que sería dificilísimo darte una lección. Bueno, quitando la parte atrevida, hiciste un buen trabajo hoy, amor —dijo ella.—Entonces, ya que aprobé, ¿puedes concederme mi petición ahora? —preguntó él.—No, este ape
Última actualización : 2026-08-31 Leer más