El silencio se apoderó de la sala de reuniones.Emilia estaba convencida de que había escuchado mal.—¿Yo…? —preguntó casi en un susurro.Adrián sostuvo su mirada.—Sí. Usted.Valeria sonrió de inmediato.Samuel también parecía satisfecho.Pero no todos compartían el mismo entusiasmo.Al otro lado de la mesa, Ricardo, uno de los diseñadores con más años en la editorial, dejó escapar una pequeña risa.—Con todo respeto, señor Montenegro… ¿No cree que es demasiado pronto?La sala volvió a quedarse en silencio.Emilia sintió un nudo en el estómago.Sabía que esa pregunta podía aparecer.Solo esperaba que no fuera tan rápido.Adrián no perdió la calma.—¿Por qué lo dice?Ricardo cruzó los brazos.—Porque la señorita Torres apenas lleva unos días aquí.No conocemos su forma de trabajar.Y este proyecto puede definir el futuro de la editorial.Nadie respondió.Valeria miró a Emilia con preocupación.Samuel bajó la vista hacia la mesa.Adrián apoyó ambas manos sobre el respaldo de una silla.
Última actualización : 2026-08-04 Leer más