Emma Casi me atraganto con la comida. El intenso sabor desaparece de repente, dejándome un sabor a serrín en la boca. Dejo caer el tenedor, que resuena contra el plato. Poco a poco, me giro para encontrarme con la mirada fiera de mi madre. La bilis me sube por la garganta, espesa y amarga, formando un nudo duro que no puedo tragar por mucho que lo intente. Ella avanza lentamente, con pasos deliberados, hacia mí. La isla se convierte en una barricada cuando se detiene frente a mí. Sus labios forman una sonrisa burlona. "¿Así que te crees muy listo, eh?" “Yo… yo no entiendo”, tartamudeoAunque sé exactamente de qué está hablando. —¡No juegues a ser tonto conmigo! —exclama—. ¿Por qué no me
Última actualización : 2026-09-01 Leer más