Loren permaneció varios segundos frente a la pantalla de la tablet después de ver el nombre de Antonio entre las solicitudes pendientes. El corazón le había dado un vuelco tan repentino que incluso llegó a contener la respiración, como si aquel simple nombre tuviera el poder de devolverla a una vida que ya no existía. Antonio Climovick. El hombre al que había amado. El hombre con quien había imaginado una familia, una vida tranquila y una presentación ante sus seres queridos que jamás llegó a ocurrir. El mismo hombre que, después de la fotografía y de los rumores, había sido incapaz de escucharla, de creerle o siquiera de concederle el beneficio de la duda, su dedo permaneció suspendido sobre la pantalla, podía aceptar, podía abrir aquella puerta, podía preguntarle por qué la estaba buscando ahora, después de todo lo ocurrido.No obstante Loren ya había aprendido que no todas las puertas debían abrirse simplemente porque alguien llamara desde el otro lado, con una calma que le costó m
Última actualización : 2026-08-25 Leer más