El viento del mar Tirreno entraba por el balcón, moviendo la cortina de seda y trayendo consigo el olor a sal y a pólvora quemada. El agente Gómez mantenía la mano extendida, esperando a que la doctora diera el paso definitivo hacia la libertad. —Doctora Sandoval, es ahora o nunca —insistió el agente en un susurro urgente—. En diez minutos el perímetro se cerrará. Si no baja por esa escala de cuerda, se quedará atrapada para siempre en las garras de la mafia. Carolina miró la mano del policía. Durante semanas, cada noche, su único deseo había sido despertar en su humilde casa de San Lorenzo, escuchar el trinar de las aves al amanecer y volver a vestir la bata blanca sin manchas de sangre criminal. Pero al bajar la vista hacia la puerta de la suite, donde sabía que Vincenzo arriesgaba su propia vida y su imperio frente a un consejo de asesinos por protegerla, el suelo pareció desaparecer bajo sus pies. Se había enamorado del hombre que juró odiar. La pasión violenta, la devoción
Última atualização : 2026-08-27 Ler mais