El trayecto hasta la antigua propiedad de los Robio transcurrió en un extraño silencio.Nadie parecía tener realmente ganas de hablar.Incluso los diez hermanos, que normalmente solían discutir o bromear entre ellos, permanecían en silencio, cada uno perdido en sus propios pensamientos.Sentada junto a la ventana, Stephanelle observaba el paisaje pasar.La lluvia había dejado de caer hacía un rato, pero el cielo seguía cubierto de enormes nubes grises.Instintivamente, llevó los dedos hasta su colgante.Desde que había visto la imagen del fénix, no conseguía deshacerse de aquella extraña sensación.Los recuerdos regresaban poco a poco.Nunca durante el tiempo suficiente como para poder comprenderlos.Una voz de mujer.Un aroma a rosas.Una gran puerta blanca.Y unos brazos que la estrechaban contra ellos.Stephanelle cerró los ojos.Intentó aferrarse a aquella imagen, pero desapareció casi de inmediato.—¿Stephanelle?Ella abrió los ojos.Diego estaba sentado frente a ella y la miraba
Última actualización : 2026-08-09 Leer más