Scarlett —¿Para qué, Nathaniel? Él se detuvo frente a mí, sin chaqueta y con el cabello revuelto. Había bajado tan deprisa que todavía intentaba recuperar el aliento, y mi corazón tuvo la indecencia de encontrar esperanza en aquello. Antes de que pronunciara una palabra, yo ya estaba imaginando el regreso: mi maleta abierta en el dormitorio, su brazo alrededor de mi cintura y una explicación que volviera soportables las últimas semanas. Nathaniel entreabrió los labios. Lo miré con tanta atención que habría podido advertir hasta el movimiento más pequeño, pero sus ojos descendieron hacia mi mano apoyada en la puerta del automóvil y allí permanecieron. A mi espalda, el conductor cambió de postura. Aquel ruido me recordó que había alguien esperando mientras yo mendigaba una respuesta que no debería haber sido tan difícil. —No debiste bajar si ibas a hacerme esto otra vez —murmuré. Nathaniel volvió a mirarme. Sus dedos se movieron junto a su costado, y por un instante pensé que int
Última actualización : 2026-09-25 Leer más