CAPÍTULO 64 - LO ÚNICO QUE NECESITABA ERA A CHLOEMansión Kingston, oficina de AlberthJulian entró sin tocar y encontró a Alberth Kingston detrás de su escritorio, implacable, observándolo con fría calma.Se detuvo frente a él, agitando la respiración.—Los treinta y cinco millones... Me equivoqué. Pero se recuperarán las pérdidas con otra negociación. Puedo...Alberth se puso de pie sin prisa.Rodeó el escritorio con pasos lentos, calculados, hasta detenerse justo frente a él y, sin más preámbulo, le asestó una bofetada brutal.La cabeza de Julian giró violentamente hacia un lado.Él se quedó petrificado un segundo, con la mejilla ardiendo y el alma hecha pedazos, antes de volver a mirarlo.—No tengo diez años, abuelo. Ya no soy un niño.Alberth no se inmutó.—Es lo menos que mereces después de todo lo que has hecho.Julian apretó las manos a los costados, tragándose la rabia y la impotencia que le desgarraban la garganta.—Son solo treinta y cinco millones... me equivoqué, pero...
Última actualización : 2026-08-16 Leer más