—¿Y qué va a ser de nosotras ahora, Melanie?! —Rose golpeó el escritorio de Melanie, exigiendo una explicación con la respiración entrecortada—. ¡Tú misma dijiste que nuestros puestos estaban garantizados! ¿Por qué salieron estas cartas de despido sin honor y sin ninguna carta de recomendación?! ¡Julia y yo perdimos nuestro trabajo de la nada!Melanie tamborileó con sus dedos adornados de perlas sobre la mesa. Miró a Rose y luego a Julia, con una expresión completamente imperturbable.—Que yo recuerde, nunca les prometí nada bonito a las dos.Esa confesión fría dejó a Rose y Julia petrificadas, inmóviles en el sitio.—¡¿Ahora quieres lavarte las manos, verdad?! —bramó Rose, con los ojos encendidos de rabia contenida.Melanie se recostó en su sillón y esbozó una sonrisa astuta.—Mis manos no están sucias en absoluto, porque no hay nada por escrito. Solo transmití que fue la señora Selena quien dio las órdenes.—¡Desgraciada! —estalló Rose, dispuesta a avanzar, pero Julia la detuvo.Mel
Dernière mise à jour : 2026-09-12 Read More