SixEn cuanto puse un pie en la mansión, divisé a Francesco recostado en la sala de estar, sosteniendo un cigarrillo a medio consumir entre los dedos. El humo se curvaba hacia el techo ornamentado, flotando como una amenaza.Alzó la vista, siguiéndome con los ojos mientras me dirigía hacia la escalera.No me detuve.—¿Vas a ver a Arabella? —preguntó con desinterés, aunque su voz llevaba un filo agudo.Me detuve en el primer escalón, con el cuerpo a medio girar.—Ayer no se sentía bien. —Francesco le dio una lenta pitada al cigarrillo y expulsó el humo—. Hoy no quiere que la molesten. Ella misma lo dijo.Eso me detuvo por completo.—Le dejó una nota a María —añadió, sacudiendo la ceniza sobre una bandeja de cristal—. Nadie más que la sirvienta tiene permitido entrar. Comida, bebidas. Eso es todo. El Capo le dio el visto bueno, así que...Apreté la mandíbula. Había algo raro en todo esto. Quería discutir, presionarlo para que me diera detalles, pero Francesco no era estúpido.Se daría c
Última actualización : 2026-08-31 Leer más