El aire nocturno me abofeteó la cara en cuanto Damian me sacó a rastras del restaurante. Crudo y frío, todo lo que no sentía en ese momento. Su mano aún tenía la mía, sin aplastar, solo insistente. Como si, pase lo que pase, no fuera a soltarme. Tan medido, tan preciso, como siempre.Lo odiaba.Solté mi mano con tanta fuerza que casi se tropieza, mirándome sorprendido.—¿Cuál es tu maldito problema? —mis palabras rebotaron en la calle vacía, fuertes y cortantes—. Me sacas de ahí como si fuera una criminal. Como si hubiera hecho algo malo.La mandíbula de Damian se tensó.—Vivian, no estabas pensando con claridad. Estabas a punto de irte con...—¿Con quién? ¿Alguien que al menos se dignó a aparecer? —mi risa sonó hueca—. Al menos Richard se esforzó. Al menos no me dejó esperando.Su mirada se estrechó.—Te dije. Surgió algo.—Claro, "surgió algo". —levanté las manos al aire—. Esa es tu excusa, ¿verdad? Me senté ahí, Damian. Me arreglé. Revisé mi teléfono cada minuto como una tonta, esp
Última actualización : 2026-08-15 Leer más