Nathaniel se detuvo de inmediato, su cuerpo aún hundido dentro de mí hasta la base. Su respiración era pesada, su pecho subía y bajaba sobre el mío. Sus ojos me miraron con intensidad, llenos de atención, no solo de lujuria.—Shh… despacio, cariño —susurró con voz ronca. Su mano acarició mi cabello empapado en sudor, luego bajó a mi mejilla—. Sé que soy demasiado grande para ti. Derek nunca te llenó tan profundamente. Pero no te forzaré. Respira… despacio.Asentí, aún con el rostro contraído por el dolor. La quemazón era real, como si las paredes internas se estiraran a la fuerza, obligadas a recibir algo mucho más grueso y largo de lo que jamás había conocido. Pero detrás de ese dolor, había una extraña sensación de plenitud, de estar llena hasta el fondo.—Papi… despacio —jadeé, mi voz temblorosa.Me besó la frente, luego mis labios, con mucha suavidad.—Sí. Despacio.Su movimiento comenzó de nuevo, muy lento. Casi sin moverse, solo deslizándose ligeramente hacia afuera, para entrar
Última actualización : 2026-08-18 Leer más