Derek no podía dormir. Lo sabía porque yo tampoco podía dormir. Yacía quieta a su lado, con los ojos cerrados, pero aún podía oír cada movimiento que hacía, cada vez que se giraba, cada suspiro largo que escapaba de su pecho, cada vez que sus manos se cerraban y se abrían sobre la manta.Abrí los ojos un poco, lo suficiente para ver su silueta en la oscuridad. Derek estaba sentado en el borde de la cama, con la espalda encorvada, la cabeza gacha. Sus dedos se aferraban a su propio cabello por la frustración. Podía sentir las olas de confusión emanando de él como una tormenta desatada en su cabeza.Cerré los ojos de nuevo, fingiendo dormir. Que luchara con sus propios pensamientos. Que se preguntara, que dudara, que se torturara a sí mismo con las posibilidades que no quería creer.Pero aún podía oírlo. Lo oí levantarse de la cama con cuidado, caminar hacia la ventana. Oí la cortina descorrerse, y luego un largo silencio.Unos minutos después, oí su susurro apenas audible.—¿De verdad
Última actualización : 2026-09-14 Leer más