La mansión, que en mis primeros meses aquí me parecía una fortaleza de piedra fría, se sentía esa noche más acogedora que nunca. La celebración en el jardín de la biblioteca se había extendido hasta bien entrada la noche, con música, risas y vecinos que, hasta hacía unas semanas, nos veían como extraños distantes. Cuando por fin cruzamos la puerta de entrada, el silencio de la casa no era el vacío que me asustaba antes; era una calma profunda, la paz de quienes han hecho su trabajo y pueden descansar con la conciencia tranquila. Ethan dejó las llaves sobre la consola del vestíbulo y soltó un suspiro largo, de esos que parecen vaciar todo el estrés acumulado durante años. Se quitó la chaqueta y la dejó caer sobre un sillón, desabrochándose los primeros botones de la camisa con movimientos lentos. —¿Te das cuenta? —dijo, sin mirarme, con la voz algo ronca—. El concejal se fue, los ingenieros nos dieron el visto bueno y, por primera vez en mucho tiempo, no tengo ninguna reunión, ningun
Last Updated : 2026-08-26 Read more