La habitación era pequeña, estrecha y apestaba a cerveza rancia y desesperación.Adrian estaba junto a la ventana, de espaldas a la puerta, observando la lluvia resbalar por el cristal sucio. Había estado esperando más de una hora, su paciencia se agotaba, su mente daba vueltas con el peso de todo lo que había sucedido. La investigación lo había consumido durante meses, lo había llevado al borde de la locura, lo había hecho cuestionar todo lo que creía saber sobre la justicia y la ley.Pero ahora, finalmente, tenía una pista.La puerta se abrió detrás de él, y se giró para ver a uno de sus investigadores entrar. El hombre era joven, entusiasta, su rostro brillaba de emoción a pesar del entorno sombrío.Señor, dijo, su voz apenas un susurro. Lo encontramos. Al testigo. Ha estado escondido en los distritos bajos durante años, temiendo por su vida. Pero está dispuesto a hablar.Adrian sintió que su corazón saltaba un latido. ¿Dónde está?Abajo. En la habitación trasera. Está nervioso, se
Última actualización : 2026-10-09 Leer más