De pronto, la bilis subió por su garganta. Se inclinó hacia un lado y vomitó. Pavel mojó una toalla y le limpió el rostro y el cuello con paciencia. Comenzaba a sentirse un poco mejor.Luego, él se acomodó en el asiento del conductor sin decir una sola palabra y arrancó el auto.—¿A dónde me llevas? —preguntó ella, con voz ronca.Pavel no respondió. Estaba tenso, sus ojos ardiendo de ira. Alessia sabía que algo pasaba. El silencio de Pavel era peor que cualquier grito. Era el tipo de silencio que se sentía antes de una tormenta. Tal vez estaba pensando en cómo castigarla.Cuando llegaron a la mansión, él salió primero del auto y abrió la puerta del lado de Alessia. Como ella aún estaba mareada, la levantó en brazos y la llevó directamente a su dormitorio.—¿Puedes desnudarte? —preguntó al llegar, mirándola fijamente.En cuanto la soltó sobre la cama, cayó de espaldas en el colchón y soltó una carcajada.—Iba a quitarte la ropa yo —anunció él, acercándose.—¡Qué! ¡Ni loca! —replicó ell
Última actualización : 2026-09-01 Leer más