—No, no me golpeé —respondí con calma—. Pero, si lo hubiera hecho, podría estar tumbada ahora mismo. Quizá hasta descansaría un poco, ¿no crees?Al notar la tranquilidad con la que decía aquello, se incorporó en la cama y frunció el ceño, claramente sin entender adónde quería llegar.—¿Acaso te estás burlando de mí?—Claro que no. ¿Por qué iba a burlarme precisamente de ti, un hombre tan poderoso?—Fabiane, si estás intentando sacarme de quicio, te recuerdo que no necesitas esforzarte demasiado —continuó, aparentemente nervioso.—No he venido aquí para eso, ¿de acuerdo? —dije, apoyando una mano en la cama y acomodándome mejor en el sillón—. Si te soy completamente sincera, ni yo misma sé por qué he acabado aquí.Dante frunció el ceño, pero no dijo nada.—Es solo que… no tenía adónde ir —confesé, antes incluso de pensar si debía contarle aquello.Su mirada cambió por un instante.—¿Me estás tratando como si fuera lo que te queda para matar el tiempo?—No, no es eso. Solo tengo un rato
Última atualização : 2026-09-10 Ler mais