Capítulo 3. La cruel verdad.El resto del sábado fue un torbellino. Revolvió todo el armario. Sacó vestidos que no usaba desde hacía años, los probó, los descartó, los volvió a probar. Se puso el collar de diamantes con cada conjunto, girando frente al espejo, imaginando la cara de Marcos cuando la viera."Mamá, ella es Elena. Es mi novia."Ella estaba allí. En la mesa de los padres. Siendo presentada. Siendo parte.Ensayó las frases en voz alta:—Mucho gusto, señora. Marcos me ha hablado mucho de usted.—Sí, trabajo en la misma empresa que él.—Sí, adoro a los niños.Giró frente al espejo; así pasó el día emocionada hasta que el cansancio la venció y se durmió con el collar puesto, como una niña que no quiere perder su tesoro.El domingo, se despertó antes de que sonara el despertador. A las siete de la mañana ya estaba levantada. Se duchó, se secó el pelo con esmero, se maquilló con paciencia de artesana. Cada pestaña perfecta, cada labial bien definido, cada sombra en el lugar ex
Última atualização : 2026-09-01 Ler mais